Coches Eléctricos

¿Revolución sobre ruedas?

Muy poco a poco comenzamos a ver toda clase de vehículos eléctricos en nuestras calles,los cuales sin darnos cuenta pueden iniciar toda una revolución de movilidad.

 

Nos referimos por supuesto a vehículos de motor con batería como el hoverboard o los monociclos eléctricos. Todos recordamos aquella memorable escena de “Regreso al Futuro” donde montado sobre un monopatín que levitaba  Marty McFly escapaba de los matones para cambiar su futuro. Los monopatines de los que hablamos en este artículo no vuelan (aunque ya están experimentando con el “campo magnético”en Japón y otros países como Suiza), pero la moda del patín eléctrico ha explotado en Estados Unidos hace unos 2 años y poco a poco llega a nuestro país y otros vecinos para instalarse. Ya en las navidades del 2016 el hoverboard era el regalo preferido de muchos niños con edades comprendidas entre 7 y 14 años. Sin embargo la baja calidad de sus componentes,sobre todo baterías,propició una serie de incontroladas explosiones de este tipo de patines que hizo tambalear el mercado. Sin embargo la CE(organismo encargado de los controles de calidad de productos importados de China) estableció unos rangos mínimos de calidad que ha conseguido que en este año 2017 los patines eléctricos existentes en el mercado sean vehículos muy seguros. Debemos recordar que el patín eléctrico de dos ruedas que hoy llamamos Hoverboard no fue el primero en llegar a nuestras calles (eso le corresponde al Segway),pero si el propulsor de esta revolución eléctrica sobre ruedas. Si lo analizamos detenidamente pronto llegaremos a la conclusión de que su éxito es perfectamente normal por tratarse de un medio de transporte cómodo,fácil de conducir y asequible para todo tipo de bolsillos. Aunque también es verdad que los vídeos de algunos cantantes moviéndose con ellos dieron un buen impulso a su uso por parte de las nuevas generaciones,seguidores de estos artistas. Pero a toda época de esplendor le llega su declive y el momento del patín hoverboard está llegando a su fin para ser sustituido por los monociclos de motor y los patinetes eléctricos con manillar. Actualmente el patín eléctrico de una  rueda es el vehículo eléctrico más vendido en Francia, España y Dinamarca.  

Y aunque más caro que los anteriores también aporta mayores beneficios como mayor velocidad,más ligereza y una gran autonomía. A diferencia del hoverboard, que tiene ruedas pequeñas y no son muy adecuados para superficies irregulares, el monociclo eléctrico posee grandes ruedas individuales que lo hace mucho más estable sobre cualquier superficie, por lo que también son ideales para el tráfico urbano. Cuando un buen modelo de patín eléctrico alcanza los 10 km/h, uno de una rueda puede alcanzar hasta 30 km/h y la autonomía de sus baterías puede ofrecerte hasta 50 km sin recargar.  Y por supuesto, sin contaminación, porque son vehículos eléctricos. En cuanto al peso,un hoverboard suele pesar entre 10 a 12 kilos entre el motor y la batería,peso que  no es ninguna broma. Por lo tanto debemos hacernos con fundas y bolsas de transporte que nos faciliten el desplazamiento cuando ya no podemos usarlos o una vez llegados a nuestro destino.  Los monociclos sin embargo cuentan con un asa integrada que permite transportarlo sin esfuerzo. Es este otro motivo por el que podemos catalogarlo como el medio de transporte ideal para quien trabaja a 3 ó 4 km de distancia de casa, o que viaja todos los días en tren o metro y tiene que recorrer una corta distancia para llegar a su destino.   Pero no solo está en auge la compra de monociclos eléctricos,porque los patinetes con manillar de toda la vida están ganando protagonismo gracias a la incorporación de eficientes motores eléctricos que permiten desplazarnos sin esfuerzo durante grandes trayectos,evolucionando poco a poco hacía scooters eléctricos de mayor autonomía y rapidez. ¿Será este el fin de los motos a gasolina? Desde luego son innegables los beneficios que pueden aportarnos este tipo de motores ecologicos,sin contaminación,ni ruido y mucho más económicos.